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La existencia del ganado bravo ha tenido, y tiene, repercusion en infinidad
de aspectos de la cultura y arte, a la economia y la historia y, en general,
en la idiosincrasia de los paises con tradicion de la Fiesta. Junto a la
influencia que ejerce el toro en estos campos hay que tener en cuenta otro
que, aunque obvio, no ha merecido hasta la fecha demasiada atencion. Nos
referimos al medio ambiente y la ecologia del toro. Los habitats en los que
se integra el ganado bravo, la forma en que se relacionan con los demas
elementos del ecosistema, y como influye el medio en las caracteristicas del
toro son temas de una gran trascendencia para mejorar sus aptitudes, por una
parte, y para la creciente preocupacion de la sociedad por la conservacion
del medio ambiente y nuestro patrimonio natural.
El toro bravo, tal y como lo conocemos hoy dia, nacio en cuatro grandes
valles fluviales europeos: el valle del Guadalquivir, el del Tajo, el valle
medio del Ebro y las bocas del Rodano. Llanuras y marismas fueron, por tanto,
el primer paisaje que hollaron sus pasos.
En este terreno, de ricos pastos situados en un relieve plano, el ganado
encontraba alimento y agua en abundancia, y disfrutaba de un clima suave y un
relieve plano.
En la actualidad, las marismas del Guadalquivir, en terrenos de Sevilla y
Cadiz, las riberas del Jarama y del Tajo en Aranjuez, y la zona marismeña de
Ribatejo (Portugal) en la cuenca del rio Tajo, junto a la Camarga, en las
bocas del Rodano (Francia) constituyen un paisaje que, si bien cuenta con
elementos dispares, propios de cada una de ellas, presentan los mismos
principios de dinamica ecologica.
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